lunes, 12 de enero de 2015

¿Por qué un gato se frota contra tu pierna al saludarte?


En parte, para realizar un amistoso contacto físico con
uno, pero aquí hay algo más. Por lo general, el gato
empieza por apretarse contra ti con la parte superior de la
cabeza o con un lado de su cara; luego se frota a todo lo
largo de su flanco y, finalmente, puede hacer ondear
levemente la cola a tu alrededor. Tras esto alza la vista y
luego repite el proceso, en ocasiones varias veces. Si
adelantas la mano y le acaricias, le estimulas a seguir
rozándose contigo y, a menudo, empujará el lateral de su
boca contra tu mano, o apretará hacia arriba con la parte
superior de la cabeza. Luego, llegado el momento y una vez
completado su ritual de saludo, se alejará, se sentará y
comenzará a lamerse el pelaje.
Todos esos elementos tienen una significación especial.
En esencia, lo que el gato hace es llevar a cabo un
intercambio de olores entre tú y él. Posee unas glándulas
especiales en las sienes y en el aliento. Otra está situada en
la raíz de la cola. Sin que te des cuenta, tu gato te ha
marcado con su aroma procedente de esas glándulas. La
fragancia felina es demasiado delicada para nuestro burdo
olfato, pero es importante que los amistosos miembros de la
familia del gato compartan los olores de esta forma. Esto le
hace al gato sentirse más en casa con sus compañeros
humanos. Y también le es importante rastrear con el olfato
y lo consigue con el flanco, el elemento de frotamiento de su
saludo, luego se sienta y lo “prueba” con su lengua, tan sólo
con lamerse el pelaje que acaba de frotar tan

cuidadosamente contra nosotros.


sábado, 10 de enero de 2015

¿Por qué un gato se echa al suelo sobre la espalda al verte?


Cuando entras en un cuarto en el que un gato está
tumbado en el suelo, y le diriges unas palabras cariñosas de
salutación, puede éste responder rodando sobre su lomo,
estirando las patas todo lo que pueda, bostezando,
ejercitando las uñas y moviendo gentilmente el rabo.
Mientras lleva a cabo todas esas acciones, se te queda
mirando, comprobando cuál es tu estado de ánimo. Ésta es
la forma en que un gato te ofrece una reacción pasiva
amistosa, y es algo que sólo ofrece a los íntimos de la
familia. Pocos gatos se arriesgarían a una salutación así, en
el caso de que la persona que entre en la estancia sea un
desconocido, porque la postura de ofrecer la barriguita hace
al animal en extremo vulnerable. En efecto, ésta es la
esencia de su amistad. En realidad, el gato está diciendo:
me vuelco y te enseño mi barriga tan vulnerable en prueba
de confianza.
Un gato más activo correrá hacia ti y comenzará a
rozarse en tu pierna como forma de saludo amistoso, pero
uno más perezoso y soñoliento preferirá enseñarte su
barriguita. El bostezo y el estiramiento que lo acompañan
reflejan la somnolencia del animal, una somnolencia que
está dispuesto a interrumpir el menor tiempo posible. La
leve oscilación de la cola indica que está dudando entre
seguir estirándose y saltar para aproximarse al recién
llegado.
No siempre es seguro dar por supuesto que un gato que
te enseña su barriga está preparado para permitirte
acariciarle esta zona tan blanda. Tal vez parezca estar
ofreciéndotelo, pero con frecuencia un intento de acariciarle
se encuentra con el golpetazo de su garra irritada. La región
de la barriga está tan protegida por el gato que encuentra
desagradable el contacto en ese sitio, excepto en el caso en
que entre el gato y su dueño haya mucha, pero que mucha
confianza. Un gato así puede confiar tanto en una familia
humana que permita que le hagan cualquier cosa. Pero el
gato más típico y cauteloso pone unos cotos cuando alguien

se acerca a sus partes más blandas.


jueves, 8 de enero de 2015

¿Por qué el gato desgarra la tela de su sillón favorito?


La respuesta habitual es que el animal se afila las uñas.
Esto es verdad, pero no de la manera que la mayoría de
personas se imagina. Les parece que afilan los puntos
mellados, a la manera como nosotros afilamos los cuchillos
desafilados. Lo que realmente ocurre es que se arrancan las
vainas viejas y gastadas de las uñas, revelando unas
brillantes uñas nuevas por debajo. Es algo que se parece
más a como la serpiente muda de piel que a afilar un
cuchillo de cocina. A veces, cuando la gente pasa la mano
por el lugar en que el gato ha estado arañando el mueble,
encuentra lo que cree una uña arrancada, y teme que el
animal, accidentalmente, las haya metido en las fibras
fuertes del tejido y se haya lastimado. Pero “la uña
arrancada” no es otra cosa que la vieja capa exterior,
preparada para que la eliminen.
Los gatos no efectúan esos poderosos actos tipo
suavizador con las patas traseras. En su lugar, emplean los
dientes para morder las viejas vainas de las uñas de atrás.
Una segunda función del suavizamiento de las patas
delanteras es el ejercicio y fortalecimiento del mecanismo de
retracción y protrusión de las garras, tan vital para capturar
a las presas, luchar con los rivales y trepar.
Una tercera función, insospechada para la inmensa
mayoría de la gente, es la de marcar el territorio por los
olores. Tienen unas glándulas odoríferas en la parte inferior
de las garras delanteras, que frota vigorosamente contra la
tela del mueble donde ha clavado las uñas. Al suavizar
rítmicamente, garra izquierda, garra derecha, el olor se
adhiere a la superficie de la tela y lo frota, depositando su
firma personal en el sillón. Y ésta es la razón de que sea
siempre nuestro sillón favorito el que sufra la máxima
atención, porque el gato lo que hace es responder a la
propia fragancia personal, y añadir la suya a la humana.
Algunas personas compran un costoso poste en las tiendas
de animales domésticos, cuidadosamente impregnado con
nébeda para hacerlo más tentador, y se ven amargamente
decepcionadas de que el gato ignore rápidamente el
instrumento y vuelva al mueble. El colgar del poste una
vieja y sudada camiseta ayuda más a resolver el problema,
pero si un gato ya ha elegido un sillón o una parte especial
de la casa, como su “ lugar para suavizarse “, en dicho caso
es tremendamente difícil alterar ese hábito.
En su desesperación, algunos dueños de gatos recurren a
la práctica cruel de quitarles las uñas a sus animalitos.
Aparte del daño físico que eso supone, también resulta
Psicológicamente perjudicial para el gato y lo coloca en seria
desventaja en las persecuciones en que deba trepar, en la
caza y en las relaciones sociales felinas. Un gato sin uñas no
es un verdadero gato.



martes, 6 de enero de 2015

¿Por qué a los gatos les gusta que les acaricien?


Porque el hombre, el ser humano, cumple el papel de
“gata madre”. Los gatitos son repetidamente lamidos por su
madre durante sus primeros días y la acción de la caricia
humana produce la misma sensación sobre el pelaje que los
lametones felinos. Para los gatitos, la madre gata es la que
les alimenta, les limpia y les protege. Puesto que el hombre
sigue haciendo esto con sus animales de compañía mucho
después de que hayan quedado atrás los días de crianza, los
animales domesticados nunca crecen del todo. Pueden llegar
a desarrollarse por completo y ser maduros sexualmente,
pero en sus mentes siempre serán unos gatitos con relación
a sus amos.
Por esta razón, los gatos - incluso los ya muy viejos -
siguen pidiendo atención maternal a sus propietarios,
arrimándose a ellos y alzando la mirada durante mucho
tiempo, aguardando a que la mano seudomaternal comience
a actuar, como si se tratase de nuevo de una lengua
gigante, alisándoles y suavizándoles el pelo. Un hecho
corporal muy característico que llevan a cabo cuando les
acarician, mientras saludan a sus “madres”, es la rígida
erección de su cola. Esto es algo típico de los gatitos al
recibir la atención de sus madres auténticas, y es asimismo

una invitación para que les examine sus regiones anales.


domingo, 4 de enero de 2015

¿Por que ronronea el gato?


La respuesta parece bastante obvia. Un gato que
ronronea es un gato contento. Esto debería ser verdad, pero
no lo es. Repetidas observaciones revelan que los gatos
aquejados de un dolor, heridos, de parto o incluso
moribundos, ronronean a menudo en voz alta y durante
mucho tiempo. Difícilmente cabe considerar contentos a
estos gatos; naturalmente, es cierto que los gatos felices
también ronronean, pero el encontrarse a gusto no es la
única condición para ronronear. Una explicación más
precisa, que se adecua a todos los casos, es que el ronroneo
indica un estado de ánimo social amistoso: por parte de un
gato herido por ejemplo, puede considerarse como señal
para un veterinario de que necesita ayuda, o una señal a su
dueño, dándole las gracias por su amistad.
El ronroneo aparece por primera vez cuando los gatitos
tienen sólo una semana de vida y se produce antes cuando
los amamanta su madre. Actúa entonces como señal de que
todo va bien y que el alimento tomado está llegando
satisfactoriamente a su destino. La gata está allí,
escuchando los ronroneos de agradecimiento, y sabe sin
tener que mirar que nada ha sido olvidado. Ella, a su vez,
ronronea a sus mininos mientras se alimentan, dándoles a
entender que ella también goza de un estado de ánimo
relajado y complaciente. El ronroneo entre gatos adultos (y
entre gatos adultos y los humanos) es ciertamente
secundario: se deriva de este primer contexto padres-crías.
Una distinción importante entre los pequeños felinos,
como nuestra especie doméstica, y los grandes felinos,
como los leones y los tigres, consiste en que éstos
propiamente no ronronean. El tigre te saluda amistosamente
con “un ronroneo de una sola vía” - una especie de farfulleo
-, pero no existe el ronroneo de dos vías del gato doméstico,
que realiza su zumbido no sólo al expeler el aire (como el
tigre), sino también al impeler. Sin embargo, el ritmo de la
exhalación/inhalación del ronroneo del gato se lleva a cabo
con la boca firmemente cerrada (incluso agarrando el
pezón), y puede continuar sin el menor esfuerzo durante
horas si las condiciones son adecuadas. A este respecto, los
pequeños felinos superan a sus parientes gigantes, pero los
grandes tienen otro rasgo que lo compensa: rugen, lo cual

es algo que los gatos nunca hacen.