ASPECTOS SANITARIOS
Nos daremos cuenta de que el gato está enfermo
porque su comportamiento será diferente al habitual, por ejemplo, dejando de
comer, orinando o defecando fuera de la bandeja, o perderá las ganas de jugar.
Muchas veces se esconden en sitios extraños y se muestran apáticos.
Es muy fácil mantener a nuestro gato sano.
Sobre todo si no tiene acceso al exterior, pues el riesgo a contagiarse de
muchas enfermedades disminuye bastante.
Parásitos externos: nos referimos sobre todo, a las famosas pulgas, garrapatas y los
ácaros de los oídos. Si nuestro gato sale al exterior debemos protegerle contra
estos parásitos, que además de molestos, pueden provo car alguna enfermedad.
Los collares antiparasitarios no son adecuados para los gatos, ya que no son
efectivos o son tóxicos para ellos. Existen unas pipetas, que contienen unas
gotas de un repelente que se pone sobre la piel de la nuca del animal. De esta
forma no podrá lamer el producto (ej: frontline spot-on ó stronghold gatos).
Parásitos internos: los más frecuentes son las lombrices intestinales. Pueden ser planas
o redondas. Se adquieren a través de la ingestión de carne cruda. Si nuestro
gato vive en un piso, no caza y lo alimentamos con comida envasada, es muy
difícil que adquiera estos parásitos. Como rutina debemos desparasitar
internamente a nuestro gato cada 3 meses con productos adecuados para ellos
(ej: drontal gatos).
Panleucopenia felina: se trata de una enfermedad vírica que sobre todo afecta a cachorros. Sus síntomas principales son vómitos y diarreas
agudas, que suelen ocasionar la muerte del animal. No supone ningún riesgo de
contagio para las personas. Existe una vacuna preventiva bastante eficaz.
Complejo Rinotraqueitis felina: se produce por dos vírus (herpesvirus y calicivirus) que ocasionan
síntomas típicos de un resfriado muy grave, legañas, mocos y fiebre. De nuevo
afecta más a los cachorros, en los que puede ser mortal, pero muchos animales
con un tratamiento adecuado pueden sobrevivir. No supone ningún riesgo de
contagio para las personas. También existe una vacuna bastante efectiva.
Leucemia felina: esta grave enfermedad también producida por un virus no tiene
tratamiento curativo. Produce inmunodepresión en el animal y suele provocar la
muerte en menos de dos años. Los síntomas pueden ser muy variados.
Es importante realizar un análisis de sangre a
nuestro gato antes de introducirlo en casa, sobre todo si ya tenemos más gatos.
No supone ningún riesgo de contagio para las personas.
Existe una vacuna preventiva.
Inmunodeficiencia felina: parecida a la leucemia y causada por un virus similar, esta
enfermedad tampoco tiene tratamiento efectivo. Los síntomas son producidos
sobre todo por la inmunodepresión que le ocasiona al animal. Comúnmente se
denomina sida felino.
Se debe realizar un análisis al gato antes de
introducirlo en casa. No supone ningún riesgo de contagio para las personas.
Por el momento no existe ninguna vacuna preventiva en España.
Peritonitis infecciosa felina: otra grave enfermedad producida por un virus. Su incidencia es menor que las anteriores y se observa
habitualmente en gatos procedentes de criadores. No hay un tratamiento efectivo y los síntomas suelen ser
muy serios. No supone ningún
riesgo de contagio para las personas. Aunque existe una vacuna, no es tan
eficaz como las
otras.
Toxoplasmosis: se trata de un parásito que los gatos pueden adquirir al ingerir
carne cruda. El gato elimina huevos del parásito por las heces solamente
durante 2-3 semanas en toda su vida. Las heces deben de estar en el ambiente
tres días, para que sean una fuente de contagio. Si limpiamos la bandeja
diariamente, utilizamos guantes o nos lavamos las manos, no existe
prácticamente ningún riesgo de adquirir la enfermedad por culpa de nuestro
gato. ¡Por tanto NO HAY QUE DESHACERSE DEL GATO cuando la dueña se queda
embarazada! Es cierto que este parásito puede ser dañino para el feto en
mujeres embarazadas, pero simplemente hay que extremar la higiene. Queremos
recordar que las infecciones de toxoplasmosis más frecuentes se producen por
comer carne poco hecha y verduras que no están bien lavadas, ya que pueden
contener los huevos del parásito. También por transplantar macetas o realizar
trabajos de jardinería, si al tocar la tierra (que puede estar contaminada), no
utilizamos guantes.
Desparasitando tanto interna como externamente
a nuestro gato y vacunándolo cada año, evitaremos que adquiera las enfermedades
infecciosas más frecuentes.

No hay comentarios:
Publicar un comentario