miércoles, 28 de enero de 2015

¿Por qué un gato macho rocía de orina la pared del jardín?


Los gatos macho marcan sus territorios lanzando un
chorro potente de orina hacia atrás en rasgos verticales en
su medio ambiente. Apuntan a las paredes, arbustos,
tocones de árboles, postes de vallas o cualquier mojón de
tipo permanente. Les atraen en particular los lugares donde
ellos u otros gatos los han rociado en el pasado, añadiendo
su propio nuevo olor a todas las marcas de los antiguos que
ya se habían depositado allí.
La orina de los machos tiene un olor notablemente fuerte,
tanto que hasta las atrofiadas narices humanas pueden
detectarlo con mucha claridad. Para nosotros desprenden un
hedor particularmente desagradable y muchas personas han
castrado a sus gatos en un intento de acabar con este
cuidado. Otros olores de los gatos son casi imperceptibles
para los humanos. Las glándulas que tienen en la cabeza, y
que se frotan contra los objetos para depositar en ellos su
olor, otra forma felina de su marcado, producen un aroma
que es de gran significación para los gatos, pero que pasa
completamente inadvertido por sus dueños.
Algunas autoridades han alegado que la orina esparcida
actúa como una señal amenazadora para los gatos rivales.
Sin embargo, faltan pruebas de peso, y muchas horas de
pacientes investigaciones de campo nunca han revelado
ninguna reacción que apoye ese punto de vista. Si el olor
dejado en los mojones fuese verdaderamente amenazador
para otros gatos, debería intimidarlos cuando lo oliesen.
Deberían retroceder muertos de miedo y de pánico, y luego
alejarse. Pero su respuesta es exactamente la contraria. En
vez de retirarse, se sienten atraídos por las marcas, y las
olisquean con el mayor interés.
Así, pues, si no son amenazadoras, ¿qué significan las
marcas territoriales? ¿Qué señales conllevan? La respuesta
es que funcionan como los periódicos respecto de nosotros.
Cada mañana leemos el diario y nos mantenemos
informados de cómo van las cosas en el mundo de los
humanos. Los gatos deambulan por sus territorios y, al
olisquear las marcas de olor, se enteran de todas las
novedades acerca de las ¡das y venidas de la población
felina. Comprueban cuánto tiempo ha pasado desde su
última visita (por el grado de debilitamiento de su última
micción) y “leen” por el olor quién más ha pasado por allí y
ha efectuado su rociadura, y cuánto tiempo hace de ello.
Cada rociado lleva también consigo una considerable
información del estado emocional y la identidad del
individuo. Cuando un gato decide dejar otra rociada realiza
el equivalente felino de escribir una carta al The Times,
publicar un poema o dejar una tarjeta de visita,
compendiado en un chorro de orina.
Puede argüirse que el concepto de señalización de olor es
inverosímil y que el rociado hecho por los gatos es,
simplemente, el método de desembarazarse de sus orines y
que, por lo tanto, carece de otra significación. Si un gato
tiene la vejiga llena la vaciará; si la vejiga está vacía no
habrá el menor rociado. Pero los hechos contradicen esto.
Cuidadosas observaciones han mostrado que los gatos
llevan a cabo acciones regulares de vaciado, de modo
rutinario y sin tener en cuenta el estado de sus vejigas. Si
se da el caso de que están llenas, entonces cada chorro será
grande. Si está casi vacía, entonces se racionará la orina. El
número de chorritos y las áreas territoriales en las que
marcará su olor seguirán siendo las mismas, sin importar el
mucho o poco líquido que el gato haya bebido. Asimismo, si
el gato carece por completo de orines, continuará su rutina
de las marcaciones odoríferas, visitando laboriosamente
cada sitio marcado volviendo la espalda hacia él,
esforzándose y moviendo la cola, alejándose a continuación.
El acto del rociado tiene su motivación por separado, lo cual
constituye una clara indicación de su importancia en la vida
social felina.
Aunque no se da en todos los casos, las hembras y los
machos castrados, lanzan también chorros de orina como
los gatos no castrados. La diferencia radica en que sus
acciones son menos frecuentes y su olor menos

nauseabundo, por lo que apenas nos percatamos del mismo.


No hay comentarios:

Publicar un comentario