ESTERILIZACIÓN
Al acercarse la madurez sexual, hacia los 6
meses de edad, deberás esterilizar a tu gato, tanto a los machos como a las
hembras.
La cirugía consiste, tanto en machos como
hembras, en extirpar las gónadas (testículos u ovarios). Con esto no sólo
evitamos que el animal se reproduzca, sino que mejorará mucho su calidad de
vida.
Las hembras tienen a partir de los 6-7 meses de
edad el celo regularmente, incluso cada 15 días. Nos daremos cuenta fácilmente por las
serenatas nocturnas, falta de apetito, y cambio de actitud en general. Es recomendable esterilizar a la gata
antes del primer celo.
La cirugía se realiza con anestesia general, el
riesgo es mínimo y la recuperación es prácticamente total en dos días. Deben
extirparse los dos ovarios. De esta manera conseguimos evitarle a nuestra gata
la aparición de tumores de mama, infecciones de útero, quistes ováricos, etc.
Los machos no tienen el celo, pero sí responden
a la llamada de las hembras. Se ponen nerviosos, intentan escaparse, se vuelven
irascibles, y marcan con orina su territorio, fuera de la bandeja, por si acaso
alguna gata pasase por allí. Si tienen acceso al aire libre, la mayoría muere
antes de los dos años, atropellados o por alguna otra causa, ya que pueden
recorrer varios kilómetros buscando una hembra. A partir de los seis meses, se
deben operar y evitaremos todos estos problemas. La cirugía también se realiza
con anestesia general, consiste en extirpar ambos testículos y la recuperación
es inmediata.
Al día siguiente el animal se encontrará
perfectamente.
Es absolutamente falso que un animal castrado
se vuelva apático y gordo. Su capacidad y ganas de jugar seguirán siendo las
mismas. De nosotros depende que hagan ejercicio suficiente. A veces tienen
mayor apetito, sobre todo los primeros meses después de la cirugía. Podemos
sustituir en caso necesario, el pienso por una versión “light”, y de esta forma,
y si el gato sigue haciendo ejercicio, NO engordará.
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