VIAJAR
A lo mejor no tenemos pensado realizar viajes
con nuestro gato, pero en cualquier caso, es imprescindible la adquisición de
un transportín, aunque sea para la visita anual al veterinario.
Los más prácticos son los de plástico, ya que
se limpian fácilmente y son bastante resistentes.
No tenemos que llevarnos a nuestro gato con
nosotros cada vez que nos vayamos de vacaciones. A no ser que sea por un tiempo
más o menos largo (más de 10 días), el viaje supone tal estrés para el gato,
que para cuando se ha acostumbrado al sitio nuevo, ya hay que volver a casa.
Dependerá mucho del carácter de nuestro animal
y de si le hemos acostumbrado a viajar desde pequeño, ya que algunos se adaptan
más fácilmente que otros a los cambios.
Lo ideal es dejarlo en casa y que todos los
días reciba una visita, que no sólo le cambie la comida y limpie la bandeja,
sino que también juegue un rato con él y sea capaz de llevarlo al veterinario
si sucede algo. Nuestro gato estará algo aburrido, pero tranquilo en su
territorio.
No es recomendable dejar al gato solo en casa
más de 2-3 días, ya que, además de que le puede suceder algo en nuestra
ausencia, estar muchos días solo, le producirá bastante estrés.
Como última y peor opción están las
residencias, ya que suponen no sólo un cambio de ambiente, sino también la
ausencia de las personas que el gato conoce. Antes de dejar al gato, debemos
cerciorarnos del buen funcionamiento, higiene, y aislamiento de cada gato en
una habitación (no se deben mezclar con otros animales de los que desconocemos
su estado sanitario).
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