Uno de
los problemas que tienen los gatos para
acomodarse
a la compañía humana es que somos
demasiado
altos para ellos. Oyen nuestras voces que
proceden
de lo que para ellos es una gran altura, y les
resulta
difícil saludar en su forma acostumbrada a
semejante
gigante. ¿Cómo pueden realizar la típica
salutación
de gato a gato frotándose es las caras
mutuamente?
La respuesta es que no 1 < es posible. Tienen
que
frotarse contra nuestras piernas o contra la mano que
les
tendemos. Pero está en su naturaleza dirigir sus saludos
más
hacia la región de la cabeza, y así lo intentan con un
pequeño
movimiento: alzan del suelo las dos patas
delanteras
rígidas, y dando un salto elevan el cuerpo
durante
un breve instante y en seguida lo dejan caer
quedando
a cuatro patas. Este salto de salutación tiene, por
lo
tanto, un carácter simbólico del contacto cabeza contra
cabeza.
Para
llegar a esta conclusión nos basamos en la forma en
que los
gatitos saludan a su madre cuando regresa al nido.
Si sus
patas no se han desarrollado suficientemente para
poder
dar un “salto”, los gatitos llevan a cabo una modesta
versión
de este movimiento alzando las cabezas hacia la
madre.
En su caso, esto no es muy difícil de hacer, y la gata
les
ayuda bajando su propia cabeza hasta la de ellos, pero el
salto
incipiente está ya claramente marcado.
Junto a
las salutaciones de frotamiento, el contacto
cabeza
con cabeza constituye un método felino de mezclar
los
olores de cada uno y convertirlos en una familia de
aromas
compartidos. Algunos gatos usan de su iniciativa
para
recrear un mejor contacto con la cabeza al saludar a su
amigo
el hombre. En vez del triste salto simbólico, saltan
hasta
un mueble cercano a la persona para estar más cerca
a la
hora de efectuar un cariñoso roce de cara contra cara.
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