domingo, 18 de enero de 2015

¿Por qué un gato te pisotea el regazo con las garras delanteras?


Todos los dueños de gatos han experimentado el
momento en que su gato salta y, con cautelosos
movimientos, se acomoda en su regazo. Tras una breve
pausa, comienza a apretar hacia abajo, primero con una
garra delantera y luego con la otra, alternándolas en un
amasamiento rítmico o en una acción de pisoteo. El ritmo es
lento y deliberado, como si el animal estuviese marcando el
tiempo a cámara lenta. A medida que el pisoteo se hace
más intenso se puede sentir el roce de las garras, y es en
este momento cuando el propietario, por lo general,
empieza a irritarse y aleja al gato de sí, o lo coge con
cuidado y lo deposita en el suelo. El gato se consterna ante
este rechazo, y los dueños quedan asimismo perplejos
cuando, tras cepillarse unos cuantos pelos de gato
descubren que el animal ha estado babeando mientras
pisoteaba. ¿Qué significa todo esto?
Para dar con la respuesta es necesario observar a los
gatitos alimentándose en la teta. Se observa que hacen lo
mismo con las pequeñas garras amasando el vientre de su
madre. Se trata de los movimientos que estimulan el flujo
de la leche a los pezones y el babeo es parte del “hacerse la
boca agua” ante el delicioso alimento que está a punto de
llegar. Este “pisoteo de la leche”, como se le llama, se hace
a un ritmo muy lento, aproximadamente a un golpe cada
dos segundos, y siempre va acompañado por un ronroneo
muy audible. Por lo tanto, lo que sucede cuando el animal
adulto amasa en el regazo de su amo debe interpretarse
como reminiscencia de su conducta infantil. Se presenta
cuando el propietario se sienta de forma relajada, y parece
como si le dijera al gato:
-Soy tu madre y me encuentro aquí tumbada, dispuesta a
alimentarte con el pecho.
El gato adulto puede regresar así a su época de gatito y
tumbarse, ronroneando la mar de contento y “creerse” que
con esos movimientos estimulará el suministro lácteo.
Desde el punto de vista del gato se trata de un momento
cálido y amoroso, y el ser arrojado de allí de mala manera
por un amo al que le ha clavado las uñas, constituye algo
por completo inexplicable. Ninguna buena gata madre se
portaría nunca de modo tan negativo. La gente reacciona
más bien de una manera diferente. Para el gato son
claramente figuras maternales, porque les suministran leche
(en un plato) y otros alimentos, y se sientan mostrando su
parte inferior de forma invitadora, pero una vez se produce
la reacción del pisoteo de la leche, de repente y con una
reacción rara, se alteran y alejan de ellos al seudoinfante.
Se trata de un clásico ejemplo del mal entendimiento al
que se puede llegar entre humanos y gatos. Muchos de ellos
podrían evitarse al admitir que un gato doméstico adulto
sigue siendo un gatito en su conducta respecto a su amo

seudopadre.


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