La
respuesta parece bastante obvia. Un gato que
ronronea
es un gato contento. Esto debería ser verdad, pero
no lo
es. Repetidas observaciones revelan que los gatos
aquejados
de un dolor, heridos, de parto o incluso
moribundos,
ronronean a menudo en voz alta y durante
mucho
tiempo. Difícilmente cabe considerar contentos a
estos
gatos; naturalmente, es cierto que los gatos felices
también
ronronean, pero el encontrarse a gusto no es la
única
condición para ronronear. Una explicación más
precisa,
que se adecua a todos los casos, es que el ronroneo
indica
un estado de ánimo social amistoso: por parte de un
gato
herido por ejemplo, puede considerarse como señal
para un
veterinario de que necesita ayuda, o una señal a su
dueño,
dándole las gracias por su amistad.
El
ronroneo aparece por primera vez cuando los gatitos
tienen
sólo una semana de vida y se produce antes cuando
los
amamanta su madre. Actúa entonces como señal de que
todo va
bien y que el alimento tomado está llegando
satisfactoriamente
a su destino. La gata está allí,
escuchando
los ronroneos de agradecimiento, y sabe sin
tener
que mirar que nada ha sido olvidado. Ella, a su vez,
ronronea
a sus mininos mientras se alimentan, dándoles a
entender
que ella también goza de un estado de ánimo
relajado
y complaciente. El ronroneo entre gatos adultos (y
entre
gatos adultos y los humanos) es ciertamente
secundario:
se deriva de este primer contexto padres-crías.
Una
distinción importante entre los pequeños felinos,
como
nuestra especie doméstica, y los grandes felinos,
como
los leones y los tigres, consiste en que éstos
propiamente
no ronronean. El tigre te saluda amistosamente
con “un
ronroneo de una sola vía” - una especie de farfulleo
-, pero
no existe el ronroneo de dos vías del gato doméstico,
que
realiza su zumbido no sólo al expeler el aire (como el
tigre),
sino también al impeler. Sin embargo, el ritmo de la
exhalación/inhalación
del ronroneo del gato se lleva a cabo
con la
boca firmemente cerrada (incluso agarrando el
pezón),
y puede continuar sin el menor esfuerzo durante
horas
si las condiciones son adecuadas. A este respecto, los
pequeños
felinos superan a sus parientes gigantes, pero los
grandes
tienen otro rasgo que lo compensa: rugen, lo cual
es algo
que los gatos nunca hacen.
No hay comentarios:
Publicar un comentario