domingo, 4 de enero de 2015

¿Por que ronronea el gato?


La respuesta parece bastante obvia. Un gato que
ronronea es un gato contento. Esto debería ser verdad, pero
no lo es. Repetidas observaciones revelan que los gatos
aquejados de un dolor, heridos, de parto o incluso
moribundos, ronronean a menudo en voz alta y durante
mucho tiempo. Difícilmente cabe considerar contentos a
estos gatos; naturalmente, es cierto que los gatos felices
también ronronean, pero el encontrarse a gusto no es la
única condición para ronronear. Una explicación más
precisa, que se adecua a todos los casos, es que el ronroneo
indica un estado de ánimo social amistoso: por parte de un
gato herido por ejemplo, puede considerarse como señal
para un veterinario de que necesita ayuda, o una señal a su
dueño, dándole las gracias por su amistad.
El ronroneo aparece por primera vez cuando los gatitos
tienen sólo una semana de vida y se produce antes cuando
los amamanta su madre. Actúa entonces como señal de que
todo va bien y que el alimento tomado está llegando
satisfactoriamente a su destino. La gata está allí,
escuchando los ronroneos de agradecimiento, y sabe sin
tener que mirar que nada ha sido olvidado. Ella, a su vez,
ronronea a sus mininos mientras se alimentan, dándoles a
entender que ella también goza de un estado de ánimo
relajado y complaciente. El ronroneo entre gatos adultos (y
entre gatos adultos y los humanos) es ciertamente
secundario: se deriva de este primer contexto padres-crías.
Una distinción importante entre los pequeños felinos,
como nuestra especie doméstica, y los grandes felinos,
como los leones y los tigres, consiste en que éstos
propiamente no ronronean. El tigre te saluda amistosamente
con “un ronroneo de una sola vía” - una especie de farfulleo
-, pero no existe el ronroneo de dos vías del gato doméstico,
que realiza su zumbido no sólo al expeler el aire (como el
tigre), sino también al impeler. Sin embargo, el ritmo de la
exhalación/inhalación del ronroneo del gato se lleva a cabo
con la boca firmemente cerrada (incluso agarrando el
pezón), y puede continuar sin el menor esfuerzo durante
horas si las condiciones son adecuadas. A este respecto, los
pequeños felinos superan a sus parientes gigantes, pero los
grandes tienen otro rasgo que lo compensa: rugen, lo cual

es algo que los gatos nunca hacen.


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