martes, 6 de enero de 2015

¿Por qué a los gatos les gusta que les acaricien?


Porque el hombre, el ser humano, cumple el papel de
“gata madre”. Los gatitos son repetidamente lamidos por su
madre durante sus primeros días y la acción de la caricia
humana produce la misma sensación sobre el pelaje que los
lametones felinos. Para los gatitos, la madre gata es la que
les alimenta, les limpia y les protege. Puesto que el hombre
sigue haciendo esto con sus animales de compañía mucho
después de que hayan quedado atrás los días de crianza, los
animales domesticados nunca crecen del todo. Pueden llegar
a desarrollarse por completo y ser maduros sexualmente,
pero en sus mentes siempre serán unos gatitos con relación
a sus amos.
Por esta razón, los gatos - incluso los ya muy viejos -
siguen pidiendo atención maternal a sus propietarios,
arrimándose a ellos y alzando la mirada durante mucho
tiempo, aguardando a que la mano seudomaternal comience
a actuar, como si se tratase de nuevo de una lengua
gigante, alisándoles y suavizándoles el pelo. Un hecho
corporal muy característico que llevan a cabo cuando les
acarician, mientras saludan a sus “madres”, es la rígida
erección de su cola. Esto es algo típico de los gatitos al
recibir la atención de sus madres auténticas, y es asimismo

una invitación para que les examine sus regiones anales.


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