Porque
el hombre, el ser humano, cumple el papel de
“gata
madre”. Los gatitos son repetidamente lamidos por su
madre
durante sus primeros días y la acción de la caricia
humana
produce la misma sensación sobre el pelaje que los
lametones
felinos. Para los gatitos, la madre gata es la que
les
alimenta, les limpia y les protege. Puesto que el hombre
sigue
haciendo esto con sus animales de compañía mucho
después
de que hayan quedado atrás los días de crianza, los
animales
domesticados nunca crecen del todo. Pueden llegar
a
desarrollarse por completo y ser maduros sexualmente,
pero en
sus mentes siempre serán unos gatitos con relación
a sus
amos.
Por
esta razón, los gatos - incluso los ya muy viejos -
siguen
pidiendo atención maternal a sus propietarios,
arrimándose
a ellos y alzando la mirada durante mucho
tiempo,
aguardando a que la mano seudomaternal comience
a
actuar, como si se tratase de nuevo de una lengua
gigante,
alisándoles y suavizándoles el pelo. Un hecho
corporal
muy característico que llevan a cabo cuando les
acarician,
mientras saludan a sus “madres”, es la rígida
erección
de su cola. Esto es algo típico de los gatitos al
recibir
la atención de sus madres auténticas, y es asimismo
una
invitación para que les examine sus regiones anales.
No hay comentarios:
Publicar un comentario