En
parte, para realizar un amistoso contacto físico con
uno,
pero aquí hay algo más. Por lo general, el gato
empieza
por apretarse contra ti con la parte superior de la
cabeza
o con un lado de su cara; luego se frota a todo lo
largo
de su flanco y, finalmente, puede hacer ondear
levemente
la cola a tu alrededor. Tras esto alza la vista y
luego
repite el proceso, en ocasiones varias veces. Si
adelantas
la mano y le acaricias, le estimulas a seguir
rozándose
contigo y, a menudo, empujará el lateral de su
boca
contra tu mano, o apretará hacia arriba con la parte
superior
de la cabeza. Luego, llegado el momento y una vez
completado
su ritual de saludo, se alejará, se sentará y
comenzará
a lamerse el pelaje.
Todos
esos elementos tienen una significación especial.
En
esencia, lo que el gato hace es llevar a cabo un
intercambio
de olores entre tú y él. Posee unas glándulas
especiales
en las sienes y en el aliento. Otra está situada en
la raíz
de la cola. Sin que te des cuenta, tu gato te ha
marcado
con su aroma procedente de esas glándulas. La
fragancia
felina es demasiado delicada para nuestro burdo
olfato,
pero es importante que los amistosos miembros de la
familia
del gato compartan los olores de esta forma. Esto le
hace al
gato sentirse más en casa con sus compañeros
humanos.
Y también le es importante rastrear con el olfato
y lo
consigue con el flanco, el elemento de frotamiento de su
saludo,
luego se sienta y lo “prueba” con su lengua, tan sólo
con
lamerse el pelaje que acaba de frotar tan
cuidadosamente
contra nosotros.
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