viernes, 31 de octubre de 2014

SALIR A PASEAR

Si le quieres dar la oportunidad a tu gato de que disfrute de un paseo al aire libre, pero no quieres arriesgarte a que le pase nada, puedes adquirir un arnés para gatos y sacarlo de paseo. Debe de ser un arnés de gatos y no de perros pequeños, ya que si no, el gato se lo quitará muy fácilmente.


La zona elegida para el paseo debe de ser tranquila y sin perros sueltos. Los gatos recorren el terreno muy despacio, curioseando y olisqueando todo minuciosamente.


miércoles, 29 de octubre de 2014

EL JUEGO

Sí, los gatos juegan y mucho. De hecho su vida perfecta sería dormir, jugar y comer.

Habitualmente recluimos a nuestros gatos en un territorio reducido como suelen ser nuestros apartamentos y les impedimos el acceso a todas esas aventuras (y peligros) que suponen el mundo exterior.

No obstante, es cierto que no necesitan salir para ser felices. De hecho vivirán más años y con mejor calidad de vida si no salen fuera de nuestra casa, siempre y cuando nosotros pongamos algo de nuestra parte para hacerles la vida más entretenida. Si no, un gato de piso se ABURRE.

Pensemos en la vida de un gato al aire libre. De esta manera nos será más fácil comprender las necesidades de nuestro gato en el “territorio” que hemos dispuesto para él.

Los gatos dedican gran parte de su tiempo a buscar presas y cazarlas para obtener alimento.

Esto supone para ellos no sólo un esfuerzo físico, sino también psíquico. El problema desaparece al convivir con nosotros, ya que nos preocupamos de que no les falte comida y ¡tampoco vamos a soltar una lagartija en mitad del salón, para que la cace alegremente!

Entonces, ¿qué hace el animal con todo ese tiempo del que dispone? Es evidente que si no se le ofrece nada interesante, se pasará gran parte del día durmiendo y nos despertará por las noches para jugar o se convertirá en un gato gordo y sedentario.

De nosotros depende el que tenga juguetes a su alcance, para entretenerse cuando esté solo. Que pueda tener, por ejemplo, acceso a una gran ventana para poder estar horas mirando el exterior y por supuesto, que dediquemos, aunque sean 10-15 minutos un par de veces al día, a jugar activamente con él.
Cuando el gato maulla, no siempre es para pedirnos comida, muchas veces sólo demandan nuestra atención. En vez de llenarles el comedero cada vez que se ponen pesados, ¿por qué no probamos a jugar un poco más con ellos?
La mejor manera de que aprendan a no arañarnos mientras juegan, es no dejar que lo hagan con nuestras manos. Es mejor utilizar juguetes tipo caña de pescar, con un cordón al que podemos atar cualquier cosa, y hacer que el gato lo busque, lo persiga y lo cace. Muchos gatos aprenden a traernos sus “presas” como los perros, en cuanto deducen que somos nosotros los que hacemos que esos juguetes se muevan.


Con imaginación podemos crear muchos y variados juguetes, que los mantendrán entretenidos (bolsas de papel, cajas de cartón, pelotitas…). Existen muchos juguetes para gatos en el mercado y generalmente los más sencillos son los que más les gustan. Es importante proporcionarle variedades y novedades para mantener su interés.


lunes, 27 de octubre de 2014

HIGIENE

Al gato, por instinto, le gusta enterrar sus excrementos. Por ello resulta sencillo acostumbrarlo a hacer sus necesidades siempre en el mismo sitio. Sólo es necesario que le proporcionemos una bandeja llena de arena absorbente, y le enseñemos el lugar donde la hemos colocado.

La bandeja no debe estar al lado de su comedero, sino preferiblemente en otra habitación a la que siempre tenga acceso y sea relativamente tranquila.
El baño es una buena opción.

Creemos oportuno recordaros que los gatos en el exterior no depositan sus heces en el mismo lugar que la orina. La mayoría de los gatos de interior no muestran ningún problema al tener sólo una bandeja para las dos cosas, pero si tenéis espacio en casa, podrías pensar en tener dos bandejas de arena. Este punto es muy importante en casas donde conviven varios gatos. Aquí es realmente indispensable que dispongan de varias bandejas para la arena, lo ideal es una bandeja por cada gato.

Existen bandejas abiertas, con tapa, con trampilla para entrar, y modelos realmente sofisticados. La bandeja ideal es una amplia bandeja abierta y sencilla. Suele ser la que más les gusta a todos los gatos, pero muchos se acostumbran también a las cerradas.

Debemos limpiar la bandeja con regularidad, mínimo una vez al día, ya que a los gatos no les gusta pisar sus excrementos cuando vuelven a utilizarla. De esta manera evitaremos también cualquier tipo de olor. Si una bandeja huele mal, es porque no se ha limpiado con la frecuencia adecuada.

También se comercializan diversos tipos de arena. Cada uno debe de elegir la que más le convenga y mejor acepte su gato. En cualquier caso, las que tienen aromas incorporados, no son las más adecuadas, ya que el olfato de los gatos es mucho más sensible que el nuestro y no las aceptan tan bien. La mejor manera de que no huela mal, no es encubrir los olores, sino limpiar la bandeja. Además se necesitará una pala para recoger las heces. Las más prácticas son las de plástico, que se limpian luego muy fácilmente.

No es necesario bañarlos, ya hemos dicho antes que son muy limpios, ellos mismos se acicalan. Pero si en algún momento hay que hacerlo lo haremos con agua templada, un champú especial y mucha paciencia. Si el gato no está acostumbrado al agua, puede ser un verdadero martirio para el dueño y el gato. Si queréis bañarlos, debéis acostumbrarles desde pequeños, y hacerlo de forma rutinaria (nunca más de una vez al mes). No emplear colonias ni perfumes, los gatos los detestan y además ellos por sí mismos, no desprenden ningún olor corporal.


En cambio, sí debemos cepillarlos para ayudarles a eliminar todos los pelos muertos. Los gatos de pelo corto quizás no necesitan un cepillado diario, pero para los de pelo largo es imprescindible. Si no, se formarán unos nudos imposibles de desenredar y tendremos que pelar al animal y quitarle todo el pelo. Acostumbrar a un gato a que se deje o incluso le guste que le cepillen, es sólo cuestión de paciencia. Las zonas más difíciles suelen ser la tripa y las patas. Solemos obtener mejor resultado y nuestro gato no se impacientará tanto, si dedicamos 5 minutos diarios a cepillarles, en vez de media hora una vez a la semana.


sábado, 25 de octubre de 2014

ALIMENTACIÓN

Los gatos son absolutamente carnívoros. En su estado salvaje se alimentan de pequeñas presas que cazan a lo largo del día o la noche (desde saltamontes y mariposas, a roedores y pajaritos). Por lo tanto, realizan muchas pequeñas comidas con relativa frecuencia.

Que nuestro gato se ponga como loco a correr y saltar detrás de una polilla, para luego disfrutar de ese gustoso apetitivo, no debería asombrarnos, ya que forma parte de su dieta natural.

Seguro que agradecemos la existencia de buenas dietas comerciales, tanto de pienso seco como alimento enlatado, para darles de comer. Los alimentos de calidad se comercializan solamente en clínicas veterinarias o tiendas especializadas. Son ligeramente más caros que los que se encuentran habitualmente en los supermercados, pero existe también una gran diferencia en cuanto a la calidad de producto.

Además, un gato no ingiere grandes cantidades de alimento y no supone ningún gasto económico excesivo.

Las mejores marcas no son precisamente las que más se anuncian en televisión ni las que tienen los envases con aspecto más apetitoso (puro marketing para los dueños).

Todos estos alimentos se encuentran tanto enlatados como en pienso seco. Suelen aceptarse más los alimentos enlatados, pero son más económicos los envases de pienso seco. ¿Por qué no combinar ambos? Podemos dejarle a nuestro gato siempre acceso a pienso seco, que coma cuando le apetezca y de vez en cuando, regalarle una lata para variar. También podemos acostumbrarles a comer dos o tres veces al día. Esto puede ser interesante cuando tenemos más de un gato y a alguno en concreto hay que darle una dieta especial.
A los gatos les cuesta mucho esfuerzo conseguir alimentarse diariamente cuando viven en libertad. Deben de realizar muchos intentos, no siempre con éxito, para obtener su comida. Al tener el comedero todo el día a su disposición les privamos de esta diversión.

Os podéis dejar sorprender de las habilidades olfativas de vuestro gato escondiendo parte de su ración diaria por los sitios más recónditos de vuestra casa. ¡Ya veréis que las bolitas de pienso que habéis escondido, han desaparecido cuando volváis a casa de trabajar!

Los gatos pueden convertirse en gourmets muy exigentes si les permitimos que nos “tomen el pelo” con la comida. Será culpa nuestra si tenemos que tirar latas enteras a la basura, porque “el pobrecito” no se las ha querido comer. Si no se le ofrece nada más que ese alimento, en ningún caso (siempre que hablemos de un animal sano) se morirá de hambre y acabará comiéndose lo que antes rechazó. Respecto a este tema, más vale que pongáis las cosas claras, porque se pueden volver muy cabezotas.

Ni que decir tiene que la bebida por excelencia es el AGUA. A los gatos les gusta la leche, pero un animal adulto no la necesita y muchos ni siquiera la toleran bien, ya que no son capaces de digerir la lactosa que contiene la leche de vaca. Si de todas formas queréis darle leche a vuestro gato, lo ideal es rebajar la leche entera (no desnatada) con algo de agua y por supuesto sólo ofrecérsela de vez en cuando.

Los gatos mordisquean el césped cuando tienen acceso a un jardín. Esto les ayuda a purgarse y a digerir o vomitar con mayor facilidad las bolas de pelo que acumulan en su estómago después de acicalarse. Si no disponen de un poco de césped, debemos darles una pasta comercial llamada malta, que ayuda a que eliminen mejor los pelos ingeridos.


Un pequeño truco para los que tengan perro en casa. Para que no se coma la comida del gato, tendremos que poner los comederos fuera de su alcance, por ejemplo en un lugar elevado. Los perros no deben comer alimentos para gato, ni los gatos los de perro, ya que sus necesidades alimenticias son muy diferentes.


jueves, 23 de octubre de 2014

SI LLEGA UN BEBÉ A CASA

Pocos animales ignorarán tanto la presencia de un bebé como un gato. Mientras su rutina diaria siga el ritmo habitual, a él le dará lo mismo.

Los “problemas” pueden surgir cuando con la llegada del bebé, cambiamos radicalmente la vida del gato. Es evidente que nuestra propia existencia se verá bastante alterada, así que ¿cómo podemos intentar que esto afecte lo menos posible a nuestro gato?

Hay que pensar con anterioridad los cambios que vamos a realizar. Por ejemplo, si se va a restringir el acceso a una habitación determinada, habrá que hacerlo desde meses antes de que llegue el bebé. Esto no es estrictamente necesario, pero sí tenemos que pensar, que a todos los gatos les gusta curiosear, encontrar un sitio calentito y agradable donde poder dormir, y podrían, sin ninguna mala intención, acostarse en la cuna, por lo que tendremos que tener cuidado los primeros meses.

Otra cosa que suele suceder es que se asusten mucho con los llantos de un niño. Si tenemos un gato asustadizo, será mejor acostumbrarlo poco a poco, poniendo por ejemplo, una cinta con sonidos de llanto antes de la llegada del bebé real.


Un gato es perfectamente compatible como compañero de juegos de un niño. Sin embargo, es fundamental hacerle comprender al niño, que el gato NO ES UN JUGUETE y que tendrá que respetar si el gato a veces quiere que le dejen tranquilo. Muchas veces es más recomendable adoptar un gato que tenga ya cierta edad, para que sea más robusto a la hora de jugar y conozcamos mejor el carácter del animal.


martes, 21 de octubre de 2014

EL GATO LLEGA A UNA CASA EN LA QUE VIVE UN PERRO

Nosotros somos los que mejor conocemos las reacciones de nuestro perro y cómo está de desarrollado su instinto cazador. Un gato nunca le ocasionará graves heridas a un perro, mientras que al contrario el desenlace suele ser mortal. Los gatos no ven a los perros como rivales en su territorio y mientras no les tengan miedo, la adaptación puede ser incluso más sencilla que con un gato nuevo.

Siempre debemos tener sujeto al perro con una correa, ya que así podremos reaccionar a tiempo. El gato debe de estar libre en la habitación, para poder huir o esconderse. Si sujetamos al gato, nos exponemos a recibir algún arañazo o incluso mordisco si se asusta y ve que no puede huir para refugiarse.
Si nuestro perro muestra un peligroso interés por el gato y no sabemos controlarlo, tendremos que pensar seriamente en no tener gato.


Prácticamente cualquier perro debería poder aprender a respetar al gato y dejarle tranquilo. Los gatos adultos podrán hacerse respetar con un apropiado arañazo a tiempo, y siempre que el perro no suponga un peligro, debemos dejarles que se entiendan entre ellos.


domingo, 19 de octubre de 2014

EL GATO LLEGA A UN HOGAR EN EL QUE YA VIVE OTRO GATO

Generalmente esto nos complica un poco la situación ya que ningún gato suele aceptar de primeras a un congénere, por muy pequeño o gracioso que sea. Mucha gente se lleva un gran disgusto cuando trae a casa a “un nuevo amiguito” para su gato y es recibido con escandalosos bufidos, gruñidos e insultos varios.

El que más sufre con todo este asunto es sin duda el gato que ya habitaba en la casa, ya que ve alterada totalmente su rutina diaria por un intruso. “¿Y encima tengo que compartir mi bandeja de la arena y mi comida con él? ¡¡¡Ni hablar!!!”.
Lo mejor será que dejemos al gato nuevo en una sola habitación y poco a poco podremos alternar la estancia de uno y otro, para que, sin llegar a verse, huelan y oigan la presencia del otro animal. Darles de comer a los dos cerca de la puerta que los separa y jugar también cerca de esa barrera, ayudará a que cada uno de ellos relacione al gato nuevo siempre con cosas buenas y por tanto, lo acepten con mayor rapidez.

De nuevo habrá que tener paciencia y prestarle mucha atención a nuestro inquilino más antiguo. Hay gatos que se aceptan casi sin problemas en unos días, y otros que realmente se enfadan por bastante tiempo. Como mínimo tendremos que contar con 15 días. Las peleas realmente serias, casi siempre, van acompañadas de muchísimo ruido por parte de, por lo menos, uno de los dos gatos. Mientras no haya más que bufidos y no grandes peleas, la situación irá mejorando día a día.




viernes, 17 de octubre de 2014

EL GATO LLEGA A CASA

Tanto si es un cachorro como si se trata de un adulto, el gato necesitará unos días para adaptarse. Todos los cambios suponen un estrés para el animal, que dependiendo de cada individuo, se superará con mayor o menor rapidez. Dejemos que él mismo sea el que marque el ritmo a la hora de conocernos.

Lo ideal, quizás, es mantenerlo primero en una sola habitación con todo lo necesario (comedero, bebedero, bandeja de la arena...), y según se vaya sintiendo más seguro dejarle acceder a las demás zonas de la casa. Es importante tener mucho cuidado de que no se pueda escapar, ya que al no conocer ni a sus nuevos dueños ni su nueva casa, es fácil que se desoriente y se pierda. Si nuestra casa tiene jardín, no debemos dejarle salir fuera hasta que por lo menos pasen 2-3 semanas.
Incluso debemos vigilarle durante sus primeras salidas al jardín, y así veremos por qué sitios logra escapar.


Paciencia y en unos días estará encantado con su nueva vida. ¡Por supuesto hay gatos que a los 5 minutos (sobre todo los más jóvenes y extrovertidos) se recorren su territorio como si fuera lo más normal del mundo!


lunes, 13 de octubre de 2014

COMPORTAMIENTO

Intentemos comprender la forma de “pensar” de un gato. Son animales de pequeño tamaño, extremadamente hábiles e inteligentes, que aunque sean predadores (son grandes cazadores), también son muy vulnerables y presa fácil de cualquier animal de mayor tamaño.

Esta última afirmación nos ayuda a comprender mejor la actitud tímida y huidiza, que adoptan la mayoría de los gatos ante cualquier situación nueva que les produzca miedo.

Por lo tanto, también es fácil comprender, que si nuestra manera de educarle es gritarle, ir corriendo hacia él asustándole, o incluso intentando pegarle, poco vamos a conseguir, excepto que nos coja un miedo atroz y se esconda en cuanto nos vea aparecer.

Para educar a un perro hay que ser estricto y demostrar cierto comportamiento “autoritario” para que comprendan que somos el jefe de la manada. Los gatos NO tienen manadas, sino compañeros de territorio, y una vez que son adultos intentan evitar a sus congéneres, excepto en la época de cría.
Si tu gato sale corriendo a saludarte o viene en cuanto le llamas, una de dos, o tenía realmente muchas ganas de verte, o no tenía nada mejor que hacer. Cuando hacen algo es porque quieren hacerlo, aunque al igual que a un perro, podemos enseñarles a hacer muchas cosas condicionando su comportamiento. ¿Cómo podemos conseguir que nuestro gato nos “adore” y busque nuestra compañía si parece que no nos necesita? Simplemente al vivir con nosotros ya les estamos obligando a aceptar que somos los que les damos cobijo, llenamos los comederos, limpiamos las bandejas, les acariciamos y sobre todo JUGAMOS con ellos.

El truco fundamental para tener un gato de esos que todo el mundo dice “que gato más majo, parece un perrito”, consiste simplemente en que aprenda a confiar en nosotros, porque sabe que no le vamos a hacer daño. Conseguido esto, el gato aceptará nuestras caricias; sin embargo, hay gatos que no aguantan mucho rato y enseguida nos lo demuestran dándonos un mordisquito o simplemente alejándose de nuestro lado.
No nos lo tomemos a mal, es la forma que tienen de decirnos: “ya vale, déjame un poco tranquilo”.

Podemos enseñarle a un gato a que cada vez le guste más estar a nuestro lado e incluso nos pida caricias. Para conseguir esto, debemos actuar de distinta manera dependiendo de si es un gato pequeño o adulto. A los pequeños tendremos que “obligarles” a aceptarnos ya que no deben salirse siempre con la suya.

Aunque protesten podemos intentar con suavidad y siendo más cabezotas que ellos, que acepten que les toquemos las patitas, les miremos las orejas, los ojos, la boca, en una palabra, que se dejen manejar por nosotros sin ningún problema.

Con un gato adulto necesitaremos paciencia si no tolera nuestra compañía, ya que para dejarse querer, antes tendremos que habernos ganado totalmente su confianza.

Para regañar a nuestro gato cuando haga alguna trastada (que sin duda hará), lo mejor es un castigo indirecto, como por ejemplo dispararle con una pistola de agua cuando le pillemos in fraganti, o provocar un ruido desagradable (ellos lo odian). Se trata de que no relacione el castigo con nosotros, por lo tanto debemos intentar evitar que nos vean, que parezca que no tenemos nada que ver. Un buen ejemplo: una gatita se subió solamente una vez a la encimera de la cocina, porque en el segundo intento, su dueña estaba preparada con una lata llena de monedas que dejó caer al suelo en el momento en que la gata se subió. El susto que se llevó hizo que no lo intentara nunca más y tampoco relacionó el ruido, y por lo tanto el susto, con su dueña.
Por supuesto también funciona, el repetir cien veces que no haga una cosa, hasta que al fin acepte, que somos más cabezotas que él y ganemos nosotros esa batalla.


Esto son simplemente ejemplos de cómo conseguir evitar que nuestro gato haga determinadas cosas. Se trata de ponerse todos de acuerdo en casa, mantenerse firme, no dejarse convencer y demostrarle que, no por la fuerza, sino por tozudez, siempre nos saldremos con la nuestra.


domingo, 12 de octubre de 2014

RAZA

No existen tantas razas de gatos como de perros y no hay una gran variedad de tamaños.

Las mayores diferencias se deben, sobre todo, al tipo de pelo (largo o corto). Los animales de pelo largo necesitarán muchos más cuidados del pelaje, siendo necesario un cepillado diario.

La raza más habitual es el común europeo, un gato de pelo corto, con gran variedad de colores en su manto.

Aunque se dice que algunas razas presentan determinados caracteres, esto no siempre es cierto y es fundamental la educación o las experiencias vividas, para determinar la personalidad del gato.


Así que se trata de una elección básicamente estética, ya que, tanto de los animales con pedigrí y raza determinada, como de los habituales comunes europeos, podremos obtener magníficos compañeros.



sábado, 11 de octubre de 2014

HEMBRA O MACHO

Poco importa la elección, ya que como hemos comentado antes, influye mucho la educación para determinar el carácter del animal. 

De todas formas sí es cierto que los machos suelen ser más extrovertidos y más atrevidos a la hora de jugar. Las hembras pueden ser ligeramente más delicadas y discretas.


De cualquier manera todos los gatitos, ya sean machos o hembras, son un torbellino cuando son cachorros.


viernes, 10 de octubre de 2014

GATO O PERRO

Son especies diferentes y su comportamiento por lo tanto, tampoco tiene mucho que ver. Esto no significa, que los gatos no sean cariñosos, o no hagan caso. Cualquiera que haya tenido un gato sabe, que puede ser tan divertido, cariñoso o expresivo, como un perro.

El hecho de que los gatos sean muy limpios en casa y no necesiten salir al exterior, los está convirtiendo en uno de los animales de compañía preferidos.
Se dice que dan menos trabajo que un perro, ya que no es necesario sacarlos a pasear. Pero, incluso un gato exige un tiempo mínimo de dedicación diaria, no sólo para su limpieza y alimentación, sino también para un rato de juego.

Es indiscutible que cuanto más tiempo le dediquéis a vuestra mascota jugando activamente con ella, más estrecha será la relación afectiva con vosotros y más sociable será el animal. Si adoptáis un gato porque “no tenéis tiempo de tener un animal”, sinceramente es mejor no adoptar ninguno.


Así que, ya dispuestos a dedicarle algo de vuestro tiempo, a asumir unos gastos económicos y a compartir lo que pueden ser hasta 15 o 16 años de vida, sólo os queda disfrutar de su compañía.


miércoles, 8 de octubre de 2014

Gatos en un piso: Consejo - 10.- Puesto de observación


Al gato le encanta disponer de un lugar elevado desde el que pueda observar cómodamente su entorno. Si durante el día pasa muchas horas solo, coloca objetos que tengan movimiento y que estimulen sus sentidos, como por ejemplo una fuente de interior o un móvil colgado del techo.


martes, 7 de octubre de 2014

Gatos en un piso: Consejo - 9.- Control territorial


Para que su felino se sienta totalmente feliz es necesario que pueda patrullar su territorio varias veces al día. Por eso es importante que no se encuentre puertas cerradas que le impidan el paso ya que las arañaría y golpearía sin piedad maullando con todas sus fuerzas; por lo tanto, deja las puertas abiertas y no pongas obstáculos en su camino.


lunes, 6 de octubre de 2014

Gatos en un piso: Consejo - 8.- Personalidad gatuna




No siempre es fácil encontrarle un nuevo hogar a un gato adulto, pero son los compañeros ideales para personas mayores, ya que son limpios, fáciles de cuidar, no requieren tanta atención como un gatito y son fieles hasta el fin de sus días.


domingo, 5 de octubre de 2014

Gatos en un piso: Consejo - 7.- Masaje para gatos


Si el gato se muestra nervioso o excitado, por ejemplo a causa de algún cambio en la casa, tranquilízalo con un masaje. Masajéale el cuerpo con la punta de los dedos corazón e índice describiendo movimientos semicirculares a la vez que ejerces una suave presión sobre él; al hacerlo suavemente, el gato se relajará.


sábado, 4 de octubre de 2014

Gatos en un piso: Consejo - 6.- En busca de comida


De vez en cuando, envía a tu felino “de caza”. Naturalmente no irá a por ratones, sino en busca de pienso. Esconde pequeñas cantidades de pienso seco en distintos lugares de la casa. El animal se divertirá a la vez que se mantiene en forma.


viernes, 3 de octubre de 2014

Gatos en un piso: Consejo - 5.- Salir de Paseo

Para que el gato disfrute realmente al salir a pasear con la correa es necesario que aceptes sus necesidades y que te adaptes a su ritmo. El gato no sale disparado a la calle como un perro, sino que le gusta moverse con precaución, investigar su entorno, dar una breve carrera olfatearlo todo y saltar un poco.


miércoles, 1 de octubre de 2014

Gatos en un piso: Consejo - 4.- Gato Viejo


Cuando el gato alcanza una cierta edad, pierde agilidad y le resulta más difícil subirse a su lugar favorito de un salto. Entonces deberás proporcionarle un lugar confortable y de fácil acceso. También es importante que le cepilles con más frecuencia para que no trague demasiado pelo y evitar que pueda tener una oclusión intestinal.


Gatos en un piso: Consejo - 3.- Feng-Shui


Los gatos tienen un fino instinto que les indica los lugares que les convienen. Fíjate bien donde se instala el gato para dormir y descansar, para asearse o para observar. Puedes estar seguro de que por esos lugares pasan corrientes energéticas que les sientan bien.