EL GATO LLEGA A UNA CASA EN LA QUE VIVE UN PERRO
Nosotros somos los que mejor conocemos las
reacciones de nuestro perro y cómo está de desarrollado su instinto cazador. Un
gato nunca le ocasionará graves heridas a un perro, mientras que al contrario
el desenlace suele ser mortal. Los gatos no ven a los perros como rivales en su
territorio y mientras no les tengan miedo, la adaptación puede ser incluso más
sencilla que con un gato nuevo.
Siempre debemos tener sujeto al perro con una
correa, ya que así podremos reaccionar a tiempo. El gato debe de estar libre en
la habitación, para poder huir o esconderse. Si sujetamos al gato, nos
exponemos a recibir algún arañazo o incluso mordisco si se asusta y ve que no
puede huir para refugiarse.
Si nuestro perro muestra un peligroso interés
por el gato y no sabemos controlarlo, tendremos que pensar seriamente en no
tener gato.
Prácticamente cualquier perro debería poder
aprender a respetar al gato y dejarle tranquilo. Los gatos adultos podrán
hacerse respetar con un apropiado arañazo a tiempo, y siempre que el perro no
suponga un peligro, debemos dejarles que se entiendan entre ellos.
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